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Cata Vino de color tostado, con aspecto denso y lágrima amplia. En nariz destacan las notas varietales características de la uva moscatel, pudiendose apreciar también aromas florales, así como notas cítricas, junto con notas dulzonas.
Su paladar presenta un dulzor sobrio, destacando los sabores varietales y florales, con un final ligeramente secante y amargo. Con él se consigue, desde la mayor objetividad, traer hasta el presente nuestras raíces históricas, a través de la cultura del vino, ya que nuestra intención al elaborar este caldo, es evocar el sabor del auténtico Moscatel de Chipiona.
Elaboración y crianza El vino Moscatel se obtiene a partir de la uva del mismo nombre. Tras el prensado se obtienen unos mostos que presentan una extraordinaria concentración de azúcares y un cierto nivel de coloración, deteniendo su fermentación mediante la adición de alcohol vínico.
Su crianza, exclusivamente de carácter oxidativo, propicia una progresiva concentración aromática y una complejidad creciente, si bien procurando siempre no perder la frescura y el carácter frutal típico de la variedad.
Consumo El Moscatel debe servirse ligeramente fresco, a unos 12º. Incluso se recomienda su consumo, por sí solo como aperitivo o postre. Este vino ideal se puede combinar con la repostería, con postres no excesivamente dulces, a base de fruta y con helados.
Formatos de Presentación Botella negra de 75cl. Estuche azul de 3 botellas de 75cl. Caja blanca de 6 botellas de 75cl. Caja blanca de 12 botellas de 75cl. |
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